Capitana sin barco

Capitana sin barco

El pasado miércoles 9 de julio amanecíamos con la noticia de la dimisión en bloque de la cúpula de la conselleria de Educación: el secretario autonómico, Rafael Carbonell, la subsecretaria de Educación, Virginia Jiménez Martínez, y el responsable de asuntos económicos, administración educativa y director territorial de Valencia, Ismael Martínez. Por la tarde, y tras un más que seguro toque de atención del presidente Albetro Fabra, la consellera Català compareció en rueda de prensa con los dimisionarios y los que serán sus sustitutos: nuevos conejillos de indias que harán sus deseos realidad.

Detrás de esta bonita foto de caras sonrientes y supuesto buen rollo se esconde un entramado de superposición de poderes, desautorizaciones e imposiciones políticas. Es muy sospechoso que, de repente, y tras aprobar el lunes 7 de julio el polémico decreto que modifica el currículum de primaria, abandonen sus cargos en Educación tres importantes dirigentes (todos por razones personales), y se reincorporen a sus tareas de inspección educativa.

Las malas lenguas aseguran que iban a ser cesados, y ante ese inminente desenlace los afectados optaron por mostrar su disconformidad y presentar ellos mismos sus renuncias. Hay quien habla de la mala relación que existía entre éstos, y que Santiago Martí, director general de Centros, pretendía mandar más que el secretario autonómico, Rafael Carbonell. También se apunta a qué en el trasfondo del conflicto se encuentran los enfrentamientos entre los dos grandes bandos de la conselleria, el llamado grupo de los técnicos frente al de los políticos.

Parece que las cosas no andan demasiado bien y hay quien prefiere dejar vía libre y apartarse de lo que sin duda, parece la caída del imperio, si lo podemos llamar así, o lo que es lo mismo, la decadencia del periodo Català comienza a vislumbrarse de manera fehaciente y sin remedio.

En resumen, a la consellera y reciente portavoz del Consell parece que le crecen los enanos. Desde que abandonara la alcaldía de Torrent para subir de categoría fuera de su ciudad, no ha dejado de intentar resolver la maltrecha conselleria de Educación que sus compañeros de filas se encargaron de sepultar. Repasemos la nómina: Francisco Camps (sí, ya en en 1997 era conseller de Educación), Manuel Tarancón, Esteban González Pons, Alejandro Font de Mora y José Císcar; sin olvidarnos de José Manuel Vela, que hizo su aportación estelar al sector como responsable de la bajada de sueldos a los funcionarios.

Pero en eso se ha quedado, en un intento… La señora Català se ha demostrado incapaz y al servicio de lo que manden desde el ministerio, sin demostrar un mínimo interés por las repercusiones educativas que supone la aplicación de la LOMCE en nuestra comunidad.

Es por todo ello, señora Català, que le animo a que siga el ejemplo de su equipo, y por decencia y responsabilidad, dimita de su cargo sin más dilaciones.

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Comments (1)

  1. :

    Solo queremos que nuestros hijos reciban una educación en condiciones quien mande nos da igual

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Capitana sin barco

Dice Mark Zuckerberg que 'Hecho es mejor que perfecto', y tiene toda la razón. Son las acciones las que marcan la diferencia, y el éxito depende del trabajo y de su realización. Con esa disciplina hemos actuado desde el área económica y, lejos de conformarnos y de caer en la autocomplacencia, así vamos a seguir hasta pasar el examen de la ciudadanía en el 2019. Pero permitidme que presuma de algún logro colectivo que habla de la buena salud económica de nuestra ciudad. En poco más de 28 meses hemos conseguido reducir la deuda municipal en más de 42 puntos, pasando de casi el 110% a poco más del 67%, así por primera vez desde hace más de una década Torrent recupera autonomía y no necesita autorización del Ministerio para operaciones de crédito. Hemos conseguido cumplir todos los parámetros exigidos de sostenibilidad financiera y pagar sin tensión a los proveedores en menos de 30 días de medía. Como dijimos al empezar a gobernar en el 2015, ningún impuesto municipal ha subido (salvo uno que afecta a los cajeros automáticos de los bancos), y nuestro equilibrio económico no depende de una mayor presión tributaria, sino de ser exigentes y eficientes. Hemos ahorrado casi 800.000 euros anuales con el cambio en el alumbrado público, hemos monitorizado para un mayor control el mayor contrato en volumen de facturación del ayuntamiento "Aseo Urbano", y las nuevas adjudicaciones también  han supuesto en su mayoría ahorros o mejores servicios. Se ha conseguido financiación para inversiones, 3 millones de euros que la Diputació de València nos inyectó en 2016 y más de 11 millones que obtenemos de Europa,  que tendrán su cenit en el 2018 para proyectos tan importantes como la reurbanización de Camí Reial o la implementación de proyectos Smart City. Todo esto aumentando la transparencia y la participación  y exigiéndonos responder a petición de la ciudadanía de hacer cooparticipes de las decisiones a nuestros vecinos/as cada día y no cada 4 años. Por eso hemos creado órganos de decisión ciudadana para seleccionar los proyectos que se financian vía Europa o incluso la comisión antifraude que vela por la transparencia de los procesos de contratación. Siguiendo con el compromiso de responsabilidad, por primera vez en más de 10 años, se presenta un borrador de presupuestos en Noviembre con margen de sobra para su estudio  (Jamás el PP los presentó en esta fecha). Un presupuesto que aumenta el gasto en todas las políticas sociales que son una prioridad para los socialistas. Empleo, Educación, Servicios Sociales, Seguridad ciudadana, Deportes, Subvenciones etc. Además se generan nuevos proyectos para ayudar a las familias, 420.000 euros para escolarización de 0 a 3 años, 120.000€ en becas transportes para jóvenes, 70.000€ para ayudas en accesibilidad  de edificios antiguos y 150.000 para la tarjeta monedero, que permitirá atención a usuarios de servicios sociales que podrán ganar autonomía y adquirir alimentos comprando sin estigmatización en nuestroS comercios En definitiva, hechos y trabajo que se traducen en una solidez económica que nos permite afrontar el futuro con más posibilidades y mejorar los servicios pensando en las personas. Por eso el centro de nuestro objetivo y el núcleo de las más de 58 millones que planteamos para el 2018 no es otro que responder a las necesidades de toda la ciudadanía de Torrent; una ciudad con tantas realidades diferentes como ciudadanos pero con una misma alma y con la misma ambición "mejorar nuestra realidad individual y colectiva".