Educación: un barco a la deriva

Educación: un barco a la deriva

La situación en las instalaciones de Campanar no puede ser más caótica. Toda la segunda fila de cargos públicos de la conselleria de Educación se ha marchado. A ello debemos sumar la LOMCE y los decretos aprobados en julio, a sólo dos meses de comenzar un curso que se presume imprevisible y confuso. Los libros de texto están por fijar y los profesores se encuentran sin poder planificar cómo comenzarán las actividades.

Adelantar el curso, todavía más, con motivo del traslado de los exámenes de septiembre a julio, complica aún más la cuestión. Y es que ni siquiera en la enseñanza privada se va a poder cumplir el convenio con el profesorado. Ante esta situación, los segundos escalones, miembros del servicio de inspección, y sabedores de lo que se les viene encima, se han apartado. Saben que la situación es ingobernable, que eran tripulantes de un barco a la deriva cuyo capitán/a desconoce qué trascendencia tiene todo lo que está pasando.

En lo relativo a la financiación de la ley, el ministro Wert ya ha adelantado a las comunidades que, como el dinero viene de Bruselas, primero que gasten las autonomías y luego ya les pagarán  las facturas. Difícil coyuntura en una administración, la valenciana, a la que no es precisamente financiación aquello que le que sobra, y menos aún, liquidez y tesorería. Y todo ello, con un profesorado desmoralizado y minorado en efectivos y en convicciones. Poco se puede hacer.

El alumnado y los padres, que saben que todo el coste de los cambios, o buena parte, van a tener que sufragarlo ellos, sienten vértigo ante tanta incertidumbre. Sólo en los centros privados concertados pueden confiar en que la educación que reciban sus hijos se mantenga en unas coordenadas homogéneas. Forman parte de un plan de escolarización gracias al cual, el centro ha escogido a aquellos alumnos que le interesan. Pagarán, sí, más incluso, pero estarán a buen recaudo. Si los profesores tienen que trabajar más, con más ratio, con menos vacaciones, en peores condiciones, eso poco importa.

Estamos ante el final de un proceso de degradación de la educación, consumado con la separación en dos redes escolares y la implantación de la discriminación por sexos. Una decisión que se ha tomado a pesar de una sentencia del Tribunal Supremo, amparada torticeramente por una ley claramente inconstitucional en este punto.

El resultado de esta gestión será que, por un lado nos encontraremos con algún colegio de élite que, garantizadas sus subvenciones, podrá seguir manteniendo unas condiciones razonables. En el otro lado, la educación pública se verá degradada por todos los ángulos, dirigida sólo para los pobres, y con carácter asistencial. Como decía el parte de guerra de 1939: “alcanzadas las últimas posiciones”, ya poco queda por hacer.

Por eso se van los del segundo escalón de la conselleria, porque el caos posterior ya no quieren administrarlo. Son 20 años de deconstrucción de un servicio público universal y gratuito. La consellera ha decidido cubrir sus dimisiones con amigos torrentinos. ¿Acabaremos cómo en las películas de Santiago Segura?

julio 28, 2014

Share the Post

Comments

No comment yet.

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Once − 6 =

Educación: un barco a la deriva

No es sorprendente el hartazgo de la gente con la política; casos de corrupción, excargos públicos en prisión o a punto de entrar,... Circulan ya  -a modo de burla- memes que indican que las antiguas mayorías absolutas de les Corts se está trasladando a Picassent, algo que aunque el ingenio típico convierte en humor no deja de sonrojar a la gran mayoría de valencianos y valencianas. Pero con este triste panorama no podemos consentir que aquellos y aquellas que confiaron en el cambio se desilusionen. Que cuando nos dieron el mandato de acordar, de coincidir y de gobernar nos pidieron honestidad y responsabilidad, por eso nadie podría entender que viejas formas de política o de oposición se antepongan o que primen las estrategias de partidos o electorales al interés general. La política con mayúscula se hace desde el pacto, desde el acuerdo y desde la búsqueda constante de puntos de encuentro que den soluciones a las personas. En Torrent tenemos grandes retos por delante y en breve una nueva oportunidad de seguir demostrando que los grupos que iniciaron un camino de cambio no piensan en bloqueos sino en avanzar. Estoy convencido que este año, que apenas cuenta con 45 días, consolidará si entre todos sumamos mejoras en muchos ámbitos. Contar con un presupuesto que suponga esa palanca de cambio y que la estrategia de desarrollo urbano sostenible comience a ejecutarse, ya que animar la economía local está en manos de los responsables políticos. Los duros tiempos pasados por ciudadanos y ciudadanas no permiten que proyectos se atrasen o que viejas fórmulas de hacer política entorpezcan el avance de una ciudad o responder a la realidad de nuestros vecinos. Desde el gobierno municipal ya estamos trabajando en esto, en seguir consolidando con la mano tendida al resto de grupos la recuperación local. Estamos trabajando para que la inversión de 11millones de Euros -cofinanciados por Europa- cambie y modernice en buena parte nuestro entorno y nuestros barrios, profundizando en ejes transversales como la reducción de emisiones, la movilidad urbana sostenible, caminar hacia una ciudad inteligente... Nadie nos perdonará que en lugar de hablar de proyectos hablemos de bloqueos, que en lugar de mirar por la realidad de la gente vivamos mirando la endrogaría de los partidos o que para justificar la voz de nuestros órganos internos no oigamos las consecuencias de nuestras acciones y las quejas de nuestros vecinos y vecinas. El camino es el acuerdo y el encuentro, pero esto se consigue teniendo claro que el fin son las personas y sus intereses presentes y futuros, si esto lo conseguimos no habrá excusas para que los que más deben callar vuelvan a hablar.