La Barca

La Barca

Quiero empezar este breve espacio de opinión hoy con las estrofas de una canción infantil:

“Al pasar la barca me dijo el barquero
las niñas bonitas no pagan dinero.

Yo no soy bonita, ni lo quiero ser,
yo pago dinero como otra mujer.

Al volver la barca me volvió a decir:
las niñas bonitas no pagan aquí.

Yo no soy bonita, ni lo quiero ser,
yo pago dinero como otra mujer.”

No queda muy lejos cuando esta canción acompañada de una comba, sonaba por los parques, los patios de colegio y cualquier zona donde los niños y niñas se reunieran para jugar. Parece mentira pero cierto que podamos extraer de unos versos tan cortos, una esencia a reivindicación feminista que desgraciadamente no se prodiga en los juegos infantiles.

Es imprescindible educar en valores a nuestra sociedad y fundamental inculcar en el ADN de nuestros menores la igualdad y el respeto activo como forma de entender la vida y la relación con los demás.

Por eso hoy empezaba con una canción infantil que sonaba a diario en cualquier calle y que casi sin percibirlo, se distanciaba de las normas establecidas por un mundo machista y desigual.

Estos días la cifra de mujeres asesinadas como consecuencia de la violencia de género ha ascendido a 48 en lo que va de año y es bochornoso como sociedad que mientras presumimos de ser un país avanzado no erradiquemos esta lacra intolerable.

Es necesario plantear escenarios donde la formación y la educación consigan eliminar lo que las leyes hasta el momento sólo han conseguido condenar y lamentar.

Creo en la piedra filosofal de la educación como base de toda sociedad y en eso se basa el secreto para tener ciudadanos y ciudadanas, más libres, más justos y más solidarios. Caminar hacia la igualdad efectiva y real es algo que debemos hacer embarcándonos en una batalla formativa y eso sí, el ticket de subida lo pagamos todos y todas aunque se empeñe en decir lo contrario el barquero.

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La Barca

No es sorprendente el hartazgo de la gente con la política; casos de corrupción, excargos públicos en prisión o a punto de entrar,... Circulan ya  -a modo de burla- memes que indican que las antiguas mayorías absolutas de les Corts se está trasladando a Picassent, algo que aunque el ingenio típico convierte en humor no deja de sonrojar a la gran mayoría de valencianos y valencianas. Pero con este triste panorama no podemos consentir que aquellos y aquellas que confiaron en el cambio se desilusionen. Que cuando nos dieron el mandato de acordar, de coincidir y de gobernar nos pidieron honestidad y responsabilidad, por eso nadie podría entender que viejas formas de política o de oposición se antepongan o que primen las estrategias de partidos o electorales al interés general. La política con mayúscula se hace desde el pacto, desde el acuerdo y desde la búsqueda constante de puntos de encuentro que den soluciones a las personas. En Torrent tenemos grandes retos por delante y en breve una nueva oportunidad de seguir demostrando que los grupos que iniciaron un camino de cambio no piensan en bloqueos sino en avanzar. Estoy convencido que este año, que apenas cuenta con 45 días, consolidará si entre todos sumamos mejoras en muchos ámbitos. Contar con un presupuesto que suponga esa palanca de cambio y que la estrategia de desarrollo urbano sostenible comience a ejecutarse, ya que animar la economía local está en manos de los responsables políticos. Los duros tiempos pasados por ciudadanos y ciudadanas no permiten que proyectos se atrasen o que viejas fórmulas de hacer política entorpezcan el avance de una ciudad o responder a la realidad de nuestros vecinos. Desde el gobierno municipal ya estamos trabajando en esto, en seguir consolidando con la mano tendida al resto de grupos la recuperación local. Estamos trabajando para que la inversión de 11millones de Euros -cofinanciados por Europa- cambie y modernice en buena parte nuestro entorno y nuestros barrios, profundizando en ejes transversales como la reducción de emisiones, la movilidad urbana sostenible, caminar hacia una ciudad inteligente... Nadie nos perdonará que en lugar de hablar de proyectos hablemos de bloqueos, que en lugar de mirar por la realidad de la gente vivamos mirando la endrogaría de los partidos o que para justificar la voz de nuestros órganos internos no oigamos las consecuencias de nuestras acciones y las quejas de nuestros vecinos y vecinas. El camino es el acuerdo y el encuentro, pero esto se consigue teniendo claro que el fin son las personas y sus intereses presentes y futuros, si esto lo conseguimos no habrá excusas para que los que más deben callar vuelvan a hablar.