Panóptico

Panóptico

“Cuanto más te observo mejor te comportas”, la filosofía que instauró Bentham a finales de siglo XVIII debe instaurarse en nuestras administraciones.

Es bochornoso contemplar el tufillo incesante que emana de las instituciones por culpa de aquellos que encontraron en el sistema, el acomodo y la forma, para hacer de la vida pública una vida de comodidad, privilegios y corrupción.

No me puedo explicar como algunos dirigentes sostienen “que el control del dinero público no es necesario y que no estamos en un patio de colegio”, para defender así la tesis de que los diputados o senadores en virtud a la discreción de su tarea no tienen, ni deben justificar sus viajes a cuenta del erario publico.

Entre Viajes, taxis, coches de alquiler y oficiales, tickets de parking… el Congreso de los Diputados dispone anualmente de 8 Millones de Euros, y me parece absolutamente vergonzoso que no se controle ni se justifique, de la forma más detallada posible, el porqué y el cómo del destino de cada céntimo de este dineral.

Algunos como yo estamos convencidos de algo que el señor Posadas no entiende cuando sostiene que “el Congreso no es un patio de colegio”, y es que yo me sentiría más seguro con niños y niñas de un patio de colegio que con algún sinvergüenza en el Congreso de los Diputados.

Ante el derrumbamiento absoluto de la credibilidad de las instituciones creo más necesario que nunca nutrirse de los elementos o de la filosofía que sustentaba Bentham y el Panóptico, convertir la transparencia en omnisciencia y que de una vez por todas se sepa todo.

Da igual la administración y su ámbito, da igual la época y el contexto, da igual en que siglas se esconda, lo importante es acabar con una lacra de impostores que viajan por la vida en business, apuntándolo todo a nuestra cuenta. Y hasta que los descubrimos, además, gozan del reconocimiento público de un cargo que jamás merecieron y en el que nunca creyeron.

 

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Panóptico

No es sorprendente el hartazgo de la gente con la política; casos de corrupción, excargos públicos en prisión o a punto de entrar,... Circulan ya  -a modo de burla- memes que indican que las antiguas mayorías absolutas de les Corts se está trasladando a Picassent, algo que aunque el ingenio típico convierte en humor no deja de sonrojar a la gran mayoría de valencianos y valencianas. Pero con este triste panorama no podemos consentir que aquellos y aquellas que confiaron en el cambio se desilusionen. Que cuando nos dieron el mandato de acordar, de coincidir y de gobernar nos pidieron honestidad y responsabilidad, por eso nadie podría entender que viejas formas de política o de oposición se antepongan o que primen las estrategias de partidos o electorales al interés general. La política con mayúscula se hace desde el pacto, desde el acuerdo y desde la búsqueda constante de puntos de encuentro que den soluciones a las personas. En Torrent tenemos grandes retos por delante y en breve una nueva oportunidad de seguir demostrando que los grupos que iniciaron un camino de cambio no piensan en bloqueos sino en avanzar. Estoy convencido que este año, que apenas cuenta con 45 días, consolidará si entre todos sumamos mejoras en muchos ámbitos. Contar con un presupuesto que suponga esa palanca de cambio y que la estrategia de desarrollo urbano sostenible comience a ejecutarse, ya que animar la economía local está en manos de los responsables políticos. Los duros tiempos pasados por ciudadanos y ciudadanas no permiten que proyectos se atrasen o que viejas fórmulas de hacer política entorpezcan el avance de una ciudad o responder a la realidad de nuestros vecinos. Desde el gobierno municipal ya estamos trabajando en esto, en seguir consolidando con la mano tendida al resto de grupos la recuperación local. Estamos trabajando para que la inversión de 11millones de Euros -cofinanciados por Europa- cambie y modernice en buena parte nuestro entorno y nuestros barrios, profundizando en ejes transversales como la reducción de emisiones, la movilidad urbana sostenible, caminar hacia una ciudad inteligente... Nadie nos perdonará que en lugar de hablar de proyectos hablemos de bloqueos, que en lugar de mirar por la realidad de la gente vivamos mirando la endrogaría de los partidos o que para justificar la voz de nuestros órganos internos no oigamos las consecuencias de nuestras acciones y las quejas de nuestros vecinos y vecinas. El camino es el acuerdo y el encuentro, pero esto se consigue teniendo claro que el fin son las personas y sus intereses presentes y futuros, si esto lo conseguimos no habrá excusas para que los que más deben callar vuelvan a hablar.