Sigue inquieto

Sigue inquieto

La guerra en Siria remueve los cimientos de la vieja Europa, quizás cansados por nuestra propia historia, o quien sabe si a pesar de nuestra historia, seguimos una y otra vez tropezando  en la misma piedra.

Ahora fruto de la mediatización, un drama que no es fruto de un momento o de una catástrofe puntual  quedará siempre grabado en nuestros subconscientes con la triste imagen del pequeño Aylan  Kurdi. Una imagen que despierta la conciencia colectiva que se encontraba en silencio durante tanto tiempo. Una imagen que espero nos haga recordar que la sensibilidad y la defensa de los derechos humanos no son para cuando algo nos avergüenza, sino un modo de entender la vida y ejercer nuestra responsabilidad ciudadana.

Estos años donde las decisiones económicas han primado, y en muchos casos la prioridad ha sido cuadrar balances, incluso a costa de descuadrar  familias y servicios públicos, se ha dado la espalda a refugiados, y los que hoy se han sensibilizando de golpe, (ya veremos cuanto dura) recortaban en derechos y en aportaciones a cooperación  internacional.

Muchos aún creen que la solidaridad es la vía, y se alejan de la solución real que es la consolidación y garantía de la protección de los derechos que de forma inherente todos y todas tenemos.

No es la vergüenza momentánea la que debe mover nuestra acción política, es una conciencia social y cívica que se debe generar y potenciar partiendo de unos valores que como ciudadanía afectan a todos y todas.

La solidaridad es bienvenida pero yo opto y lucho por consolidar derechos que son nuestros.

La lucha sigue y, hasta en mi despedida como colaborador de la opinión,  quiero trasladar un mensaje de valores. Ha sido un honor poder aportar mi visión  desde estas líneas y hasta puede que alguien comparta algo conmigo.  En cualquier caso, afrontemos el futuro tal y como marcaba  Steve  Jobs en su discurso de Stanford: “Sigue hambriento  y sigue inquieto”, pero en cualquier caso, sigue…

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Sigue inquieto

No es sorprendente el hartazgo de la gente con la política; casos de corrupción, excargos públicos en prisión o a punto de entrar,... Circulan ya  -a modo de burla- memes que indican que las antiguas mayorías absolutas de les Corts se está trasladando a Picassent, algo que aunque el ingenio típico convierte en humor no deja de sonrojar a la gran mayoría de valencianos y valencianas. Pero con este triste panorama no podemos consentir que aquellos y aquellas que confiaron en el cambio se desilusionen. Que cuando nos dieron el mandato de acordar, de coincidir y de gobernar nos pidieron honestidad y responsabilidad, por eso nadie podría entender que viejas formas de política o de oposición se antepongan o que primen las estrategias de partidos o electorales al interés general. La política con mayúscula se hace desde el pacto, desde el acuerdo y desde la búsqueda constante de puntos de encuentro que den soluciones a las personas. En Torrent tenemos grandes retos por delante y en breve una nueva oportunidad de seguir demostrando que los grupos que iniciaron un camino de cambio no piensan en bloqueos sino en avanzar. Estoy convencido que este año, que apenas cuenta con 45 días, consolidará si entre todos sumamos mejoras en muchos ámbitos. Contar con un presupuesto que suponga esa palanca de cambio y que la estrategia de desarrollo urbano sostenible comience a ejecutarse, ya que animar la economía local está en manos de los responsables políticos. Los duros tiempos pasados por ciudadanos y ciudadanas no permiten que proyectos se atrasen o que viejas fórmulas de hacer política entorpezcan el avance de una ciudad o responder a la realidad de nuestros vecinos. Desde el gobierno municipal ya estamos trabajando en esto, en seguir consolidando con la mano tendida al resto de grupos la recuperación local. Estamos trabajando para que la inversión de 11millones de Euros -cofinanciados por Europa- cambie y modernice en buena parte nuestro entorno y nuestros barrios, profundizando en ejes transversales como la reducción de emisiones, la movilidad urbana sostenible, caminar hacia una ciudad inteligente... Nadie nos perdonará que en lugar de hablar de proyectos hablemos de bloqueos, que en lugar de mirar por la realidad de la gente vivamos mirando la endrogaría de los partidos o que para justificar la voz de nuestros órganos internos no oigamos las consecuencias de nuestras acciones y las quejas de nuestros vecinos y vecinas. El camino es el acuerdo y el encuentro, pero esto se consigue teniendo claro que el fin son las personas y sus intereses presentes y futuros, si esto lo conseguimos no habrá excusas para que los que más deben callar vuelvan a hablar.